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Caro, inconsistente y aburrido: el VAR se vuelve el gran villano del Mundial

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Por Redacción Sinergia Empresarial · 16 de julio de 2026 · 3 min
Caro, inconsistente y aburrido: el VAR se vuelve el gran villano del Mundial

El videoarbitraje prometió decisiones más justas, pero sigue atrapado entre reglas, criterio humano y polémica.

Muchas de las figuras más destacadas del fútbol mundial han saltado al terreno del juego en los últimos días con motivo de los cuartos de final y semifinales del Mundial masculino de la FIFA. Sin embargo, para muchos aficionados, las hazañas de jugadores como Lionel Messi, Kylian Mbappé y Erling Haaland quedaron eclipsadas por las actuaciones de un personaje inesperado: el árbitro .

Dos decisiones polémicas empañaron la victoria de Inglaterra por 2-1 sobre Noruega: una que anuló un gol noruego debido a una falta previa, y otra que validó un gol inglés a pesar de una aparente colisión previa entre el balón y un cable aéreo. Del mismo modo , la victoria de Argentina sobre Suiza nunca pareció ponerse en duda cuando el videoarbitraje acarreó una segunda tarjeta amarilla al delantero suizo Breel Embolo. Una intervención que revirtió la decisión inicial del árbrito y decantó el devenir del partido.

Before England's goal in minute 45+2 against Norway, the sensor in the Connected Ball showed no peak in the 'heartbeat of the ball' when in the air, and therefore no evidence that the ball touched the overhead wire and changed the movement of the ball. pic.twitter.com/gYf9ukfveT

En el centro de estas tres decisiones polémicas se encontraban tecnologías diseñadas precisamente para acabar con las decisiones polémicas. La FIFA validó el gol inglés apoyándose en el dispositivo snicko , que detecta el contacto y que estaba acoplado al balón. Las otras dos decisiones se basaron en el poco apreciado videoasistente (VAR) , un panel de colegiados fuera del terreno de juego capaz de ver repeticiones y asesorar al árbitro sobre el terreno de juego.

Estas fueron solo las últimas de una serie de intervenciones cuestionadas del VAR en esta Copa del Mundo. Entonces, ¿por qué un sistema de alta tecnología diseñado para reducir la injusticia y los errores arbitrales ha acabado provocando más de las mismas polémicas que se suponía que debía zanjar?

El fútbol es un deporte rápido y complejo, cuyas reglas se han ido desarrollando a lo largo de más de 160 años.

La tecnología puede ayudar a los árbitros a resolver algunas cuestiones objetivas, como si el balón ha cruzado la línea de gol o qué jugador lo tocó por última vez antes de que saliera del terreno de juego.

Sin embargo, muchas decisiones relacionadas con faltas, penaltis y manos dependen de cuestiones de criterio y de cómo aplicar las reglas.

A menudo, incluso los expertos mejor informados discrepan sobre cuál es la decisión correcta.

Algunas disputas se refieren a márgenes de milímetros revelados por las repeticiones; otras en las que incluso el VAR parece haber pasado por alto una falta clara ; y otras en las que una decisión técnicamente correcta resulta, sin embargo, injusta.

El VAR puede reproducir las imágenes para volver a examinar las decisiones y revisarlas. En teoría, esto debería ayudar a reducir los errores.

Sin embargo, a pesar de que ahora las revisiones cuentan con más pruebas en las que basarse, muchos consideran que la toma de decisiones real es muy inconsistente .

En parte, esto se debe a que el árbitro sobre el terreno de juego tiene discrecionalidad a la hora de aplicar con mayor o menor rigor ciertas reglas, como por ejemplo, hasta qué punto el contacto entre jugadores puede considerarse una falta. Según Pierluigi Collina , responsable de árbitros de la FIFA, el VAR tiene que adaptarse a la forma en que se arbitra el partido. Si el árbitro permite un contacto fuerte en el terreno de juego, el VAR debería adaptarse en consecuencia, y encontrar el punto de equilibrio para mantener la coherencia es todo un reto.

No es probable que más tecnología y más intervención resuelvan algunos de los problemas fundamentales.

Un partido disputado en febrero entre la Juventus y el Inter de Milán en la Serie A italiana ilustra el problema. Un jugador de la Juventus tuvo un contacto mínimo con un jugador del Inter, quien exageró el contacto y se cayó.

El árbitro mostró una tarjeta amarilla –por una falta grave– al jugador de la Juventus. Era la segunda tarjeta amarilla del jugador, lo que significaba que debía abandonar el terreno de juego durante el resto del partido.

Se podría pensar que era la ocasión perfecta para que el VAR revisara la jugada y aclarara la situación. Sin embargo, las normas del VAR impedían su uso para intervenir en situaciones de segunda tarjeta amarilla.