Buyability: deja de perseguir vistas y empieza a cobrar en dos clics

Llevamos una década obsesionados con el alcance, las views y los trending topics. Y se nos olvidó lo más elemental de la mercadotecnia: quitarle fricción a la venta.
Yo le llamo buyability. En español, vendibilidad o comprabilidad. Es la capacidad de que tu marca se pueda comprar en dos clics, sin mandar a la gente a un laberinto de DMs, WhatsApps y links rotos. Como cuando pides un Uber o compras en Amazon. Sin fricción. Con fricción casi nula.
Porque hoy, en plena economía posmoderna, ser viral ya no es suficiente. Hay que ser vendible.
El dato duro lo confirma la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) en su Estudio de Venta Online 2026: México ya tiene 77.2 millones de compradores digitales (10 millones más que el año anterior) y el comercio electrónico alcanzó 941 mil millones de pesos, lo que representa el 17.7 % del total de ventas al menudeo. México ocupa ya el octavo lugar mundial en e-commerce retail.
Según la ENDUTIH 2025 del INEGI, el 78.3 % de los hogares tiene acceso a internet (el doble que en 2015) y el 94.5 % cuenta con teléfono celular.
El 86.1 % de la población de seis años y más usa internet. Todos compramos en digital. Incluso los de la vieja escuela.
Y si quieres un ejemplo más reciente: según un estudio conjunto de AMVO y TikTok, el 65 % de los mexicanos que descubren productos en la plataforma ya compra a través de TikTok Shop. El contenido ya no solo inspira: vende.
Entonces, ¿de qué te sirve un TikTok con tres millones de vistas si para comprarte tengo que perseguirte? Perdiste.
La regla de la mercadotecnia posmoderna que propongo hoy es simple:
Tu contenido ya es tu carrito de compra. Deja de hacer contenido que solo inspira. Haz contenido que se pueda comprar. Instagram ya es catálogo. TikTok Shop ya es tienda.
Lo viral te hace famoso; lo vendible te hace rentable. La fama sin caja es puro ego. Y el ego no paga nómina.
La fricción es tu verdadero enemigo, no el algoritmo. Si no eres comprable en dos clics, no existes para la tribu urbana.
Como siempre digo: he sido de todo, sin miedo a siempre volver a empezar. Y hoy toca volver a empezar dejando de perseguir la viralidad y persiguiendo la vendibilidad.



