Bonos, acciones y blockchain: qué es la tokenización que podría alcanzar US$4 billones en 2035

El mercado de activos tokenizados, sin contar stablecoins, creció hasta unos US$39.000 millones en septiembre de 2026 y Deutsche Bank proyecta que puede seguir subiendo.
Bloomberg Línea — Bonos, acciones y otros activos financieros avanzan hacia la blockchain, mientras grandes instituciones empiezan a llevar también a estas redes procesos como la emisión, liquidación, financiación y gestión de garantías.
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El mercado global de activos tokenizados, sin contar stablecoins , pasó de cerca de US$10.000 millones en enero de 2025 a unos US$39.000 millones en septiembre de 2026, según Deutsche Bank. La entidad proyecta que los activos del mundo real tokenizados, excluidas las stablecoins , podrían alcanzar entre US$3 billones y US$4 billones en 2035.
Para 2030, sus estimaciones se ubican entre US$1,5 billones y US$2 billones. Marion Laboure y Camilla Siazon, autoras del estudio, sostienen que "la tokenización modernizará la infraestructura financiera en lugar de eliminar intermediarios".
Hoy, comprar una acción o un bono implica una infraestructura que va más allá del comprador y el vendedor. Intervienen bolsas, custodios, cámaras de compensación y agentes encargados de registrar la propiedad y completar la operación.
Esos sistemas permiten determinar quién posee un activo y procesar los cambios de propiedad cuando se negocia. Como participan distintas entidades y registros, parte del proceso requiere verificar y conciliar la información antes de completar la liquidación.
La tokenización busca trasladar parte de ese proceso a la blockchain. Esta tecnología funciona como un registro digital compartido en el que los participantes autorizados pueden consultar y verificar las transacciones y mantener un historial sincronizado de los movimientos.
Un ejemplo es un bono. En el esquema tradicional, su emisión, propiedad y transferencias se gestionan mediante la infraestructura financiera existente. Con la tokenización, ese bono o los derechos sobre él pueden representarse mediante un token registrado en blockchain.
Así, cuando el activo cambia de propietario, blockchain puede registrar esa transferencia y actualizar el historial compartido. El objetivo no es necesariamente crear una inversión distinta, sino cambiar parte de la infraestructura utilizada para emitir, registrar y transferir el activo.
Deutsche Bank distingue dos formas de hacerlo. En la primera, el activo nace directamente en blockchain: un bono, por ejemplo, puede emitirse desde el comienzo como un título digital registrado en esa red.
Un operador trabaja en la sala de operaciones de la firma de corretaje de divisas Gaitame.Com Co. en Tokio, Japón. (Bloomberg/Kiyoshi Ota)
En la segunda, el bono o la acción continúa existiendo en la infraestructura tradicional. El token funciona como una representación digital de la propiedad o de determinados derechos económicos asociados al activo.
Según Laboure y Siazon, entre los beneficios potenciales están las transferencias más rápidas, la automatización de procesos y la posibilidad de dividir una inversión en unidades más pequeñas. Los registros compartidos también pueden reducir las conciliaciones.
La tecnología, sin embargo, no convierte automáticamente un activo en más líquido ni significa que pueda negociarse las 24 horas. Los horarios, las condiciones de reembolso y el acceso de los inversionistas siguen dependiendo de cada producto.
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Deutsche Bank tampoco anticipa la desaparición de los intermediarios. Su escenario contempla una transición gradual hacia infraestructura digital, con los bancos todavía presentes en pagos, divisas, financiación, garantías y liquidación.
La deuda del Tesoro de Estados Unidos es el mayor segmento de activos tokenizados fuera de las stablecoins . Su valor llegó a US$15.000 millones en septiembre de 2026, impulsado en buena medida por fondos del mercado monetario tokenizados.


