Colin Mayer: "Las empresas no siempre asumen su responsabilidad por el daño que causan"
Miembro de la Academia Británica y exdecano de Saïd Business School, defiende el ánimo de lucro del sistema capitalista, pero siempre que las compañías "resuelvan problemas a la gente y no creen otros nuevos"

Miembro de la Academia Británica y exdecano de Saïd Business School, defiende el ánimo de lucro del sistema capitalista, pero siempre que las compañías "resuelvan problemas a la gente y no creen otros nuevos"
La mesa de madera es larga. Detrás, una enorme cristalera, que, como una televisión en directo, retransmite, la visión de las famosas cinco torres de Madrid. Las vemos, a través, de la Universidad de Comillas. En uno de los extremos de la mesa se acumulan las cubiertas del penúltimo libro de Colin Mayer (Londres, 1953) Capitalism and Crisis. How to fix Them (Capitalismo y crisis. Cómo arreglarlo) . El economista es miembro de la Academia Británica y su discurso es como el de un equilibrista . A veces parece que la entrevista viaje por el territorio de Milton Friedman (1912-2006), aunque le critique, mientras que plantea que el lucro es parte de la solución del problema. "Friedman tenía razón en reconocer la importancia del beneficio para el negocio. Pero se equivocó: ese no es el propósito. Sino generar ganancias como individuos, clientes, empleados, proveedores. Y también como sociedad".
Pregunta. Ese planteamiento suena a ganancias Urbi et Orbi, ¿no?.
Respuesta. La clave es que l os negocios tienen que solucionar problemas . Y ahí deberían llegar los beneficios. Responder a los retos que nosotros hemos creado como sociedad. Y responder a ellos con valores sociales, comunitarios y del mundo natural. El problema se encuentra en el principal motor del capitalismo: el lucro y la forma de quienes dirigen el sistema.
P. ¿Entiende la frustración de la gente por el aumento de la desigualdad y de los milmillonarios?
R. Hay un afán de los directivos de las empresas por crear riqueza para ellos mismos y los inversores. Se pueden hacer mejor los negocios. La posibilidad de resolver un problema es una oportunidad. No un inconveniente. Le pondré un ejemplo, las compañías más valiosas: Alphabet, Google, Apple, Microsoft, Tesla, Facebook (Meta), Nvidia manejan billones de dólares. Todas fueron lideradas por personas que se dieron cuenta de que podían encontrar formas de resolver un problema de una mejor manera y a su vez generar retornos sustanciales para ellos mismos y sus inversores. Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google y Alphabet, tenían en mente no solo nuevos motores de búsqueda de internet. Estaban dando a la gente la capacidad de acceder a información en cualquier lugar del mundo. Esto es una agenda fantástica para tener una compañía. Amazon posee también un propósito increíblemente ambicioso.
P. La gente no parece compartir esa admiración por los empresarios. De hecho, y según datos del Financial Times, una década después de la caída de Lehman Brothers cada vez menos personas se definían como capitalistas en EE UU...
R. Es comprensible. Hay una transformación. Pero la gente está enfadada porque no siempre ha recibido lo que esperaban. Usan nuestros datos personales, los venden sin permiso y sin recibir ninguna remuneración a cambio, y las redes sociales han generado un gran daño mental.
P. Entonces, ¿qué le diría a estas personas que piensan que el capitalismo es el problema?
R. La base de mi argumentación es que una compañía debe tener beneficios para resolver problemas y no crear otros nuevos. Las empresas no siempre asumen su responsabilidad por los daños que están causando. Mark Zuckerberg no se está haciendo responsable de los perjuicios que causa su empresa. Y de ahí el enfado de muchas personas. Un beneficio sin daño sería como el juramento hipocrático en la medicina. Es mi planteamiento.
P. ¿Qué hacemos con las compañías que venden un relato a la opinión pública y luego cambian de opinión o directamente hacen lo contrario a lo que predican?
R. Hay ejemplos de empresas que, aunque se fundaron sobre la base de principios sólidos, al final no lograron aplicarlos de manera coherente. Eso tiene que cambiar. No podemos tener negocios que ganen dinero a costa de otros.
P. Junto a este capitalismo, la preocupación que está asustando a las generaciones más antiguas y recientes es la inteligencia artificial (IA).
R . Existe un peligro de que no solo destruya trabajo, sino nuestra concepción de lo que significa ser un ser humano. Demasiadas empresas están denunciando que hay riesgos asociados con lo que están haciendo. Y ganan mucho dinero a costa de un devastador futuro de la humanidad. La emergencia climática se convierte en un desafío aún mayor para la existencia y el mañana humano. En IA hay empresas que solo están desarrollando rutinas artificiales para maximizar los beneficios. El futuro es muy oscuro. Por eso resulta tan importante que insistamos, todas las veces que sea necesario, en que el sentido de una compañía es resolver problemas y no crearlos.
P. ¿Por eso hay que perseguir soluciones rentables? Pues más bien suena como un oxímoron.
R. Lo sé. No debería ser así. El estado natural del negocio, como le decía, es resolver problemas. Un ejemplo. La farmacéutica Novo-Nordisk, que elabora insulina para la diabetes tipo 2. Pensaba que su propósito era simplemente producir el medicamento y venderlo con el máximo beneficio posible. Hasta que se dio cuenta de que el 80% de esta enfermedad se da en países de bajos y medios ingresos que no pueden pagar el tratamiento. Trabajó con Gobiernos, hospitales y universidades para encontrar medios sustitutivos asequibles a las personas. Esta es la idea, pensar en el problema y resolverlo.
P. Le pongo otro ejemplo. Emmanuel Faber, antiguo presidente de Danone, tenía una idea de empresa social, socialista y verde. Los resultados no fueron buenos. Llegaron los fondos accionistas al consejo y lo despidieron.
R. Pero creo que la compañía ha aprendido la lección. Ahora tiene una razón de ser que va más allá de hacer dinero.
